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Des-archivo clínico: la resistencia de lo no tirado es un proyecto de arte procesual en el que construyo un archivo matérico y sonoro a partir de la experiencia que he habitado durante años como trabajadora de limpieza en un hospital público y que hoy transito desde otro lugar: el de paciente oncológica. A través de ensamblajes, collages y la resignificación de mi archivo médico vinculado a mi tratamiento, desplazo la información médica hacia una experiencia íntima, corporal y afectiva de la enfermedad. El proyecto cuestiona la lógica de lo desechable, la administración del cuerpo y la invisibilidad de ciertas presencias dentro del sistema de salud, proponiendo una resistencia poética a la desaparición y afirmando la permanencia de la memoria, el cuidado y la vida.
En el rincón se esconde lo evidente, Ensamble (Albanene sobre papel batería y madera), 2026.
En el rincón se esconde lo evidente, Ensamble (Albanene sobre papel batería y madera), 2026.
En el rincón se esconde lo evidente, Ensamble (Albanene sobre papel batería y madera), 2026.
En el rincón se esconde lo evidente, Ensamble (Albanene sobre papel batería y madera), 2026.
Metamorfosis después del fuego, Ensamble (Albanene sobre papel ilustración y madera), 2026.
Metamorfosis después del fuego, Ensamble (Albanene sobre papel ilustración y madera), 2026.
Metamorfosis después del fuego, Ensamble (Albanene sobre papel ilustración y madera), 2026.
Metamorfosis después del fuego, Ensamble (Albanene sobre papel ilustración y madera), 2026.
Soltar aquello que estaba unido, Ensamble (Albanene sobre madera), 2026.
Soltar aquello que estaba unido, Ensamble (Albanene sobre madera), 2026.
Objeto queloide, Ensamble (Albanene sobre madera), 2026.
Objeto queloide, Ensamble (Albanene sobre madera), 2026.
Flores después del fuego, Ensamble (Albanene sobre papel batería y madera), 2026.
Flores después del fuego, Ensamble (Albanene sobre papel batería y madera), 2026.
Este proyecto explora la materialidad desechada de la enfermedad y su potencial simbólico, afectivo y crítico. Los residuos clínicos, que formalmente carecen de valor, contienen rastros de cuerpos, procesos y memorias que el sistema sanitario elimina de forma sistemática.
Al recuperar, desordenar y resignificar estos materiales, planteo una resistencia poética a la desaparición: un gesto de cariño/cuidado hacia un archivo que me es entregado con frialdad y sobre el cual no tengo control. No hay pronósticos claros ni porcentajes; mis preguntas muchas veces quedan sin respuesta y el tiempo deja de pertenecerme. Frente a ello, el acto de construir este des-archivo se vuelve una forma de recuperar agencia, resistir y sanar.
Desde mi doble experiencia como trabajadora de limpieza, cuya labor implica recoger y tirar, y como paciente oncológica, que hoy recibe tratamiento y busca sanar; el proyecto se sitúa en un cruce entre lo burocrático, lo corporal y lo afectivo. Si antes recogía para desechar, hoy recojo para construir. Si el archivo clínico tiende a convertirse en archivo muerto, aquí se transforma en un cuerpo frágil que tiembla, se cuida y se niega a desaparecer.
Des-archivo clínico también se pregunta si el arte puede servir como un proceso de acompañamiento sanativo. No como cura médica ni como resolución, sino como un espacio donde darme fuerza para crear incluso en los días de debilidad y dolor; donde motivarme, ilusionarme y sostenerme frente la incertidumbre y miedo constante. El proyecto reivindica la capacidad de narrar desde la construcción, el cuidado, el cariño y la permanencia como actos de resistencia.
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